lunes, 21 de diciembre de 2009

Dentro de Úrsula

Esta ciudad tiene estas cosas, lo mismo pasan semanas en las que no hay ninguna actividad musical, que llegan días cargados de música, como el pasado sábado, en el que coincidieron el concierto de Hidrogenesse y el de Úrsula. Complicada elección.

El sonido mas introspectivo de Úrsula, así como el carácter del evento (concierto privado no oficial,en la casa de unos amigos de la banda), terminaron por convencerme a la hora de elegir. Un concierto doméstico de Úrsula, nada más y nada menos...

Una veintena de asistentes sentados en el suelo o apoyados en las paredes de una habitación en penumbra. Unas imágenes proyectadas en una pared sobre las cabezas de los músicos, sentados en un sofá delante del cual se sitúan su pedales y ordenadores, teclados, micro, bajo y gitarra. Este es el microscópico entorno desde el que probarán su repertorio para la cita del 8 de enero en la Sala Malandar. Comienza a sonar "A la mañana siguiente" y ya no importa dónde estamos, puesto que su atmósfera nos envuelve en un viaje silencioso. Sin parar, enlazándo una tras otra, tocan cinco canciones (todas instrumentales), dos de su último disco y tres nuevas.

Se hace extraño oir sus canciones con menos decibelios de lo habitual, si bien la intensidad de sus temas se multiplica al tenerlos tan cerca. Tan cerca, que anecdóticamente, hasta se puede oir el chirrido del pedal de David.

En definitiva, un concierto intimista para una banda intimista, que nos hace mas llevadera la espera hasta el próximo concierto, junto a Tannhäuser y Blacanova, el próximo 8 de enero.

2 comentarios:

  1. Joder, es que fue una alegría para los amigos de la banda y algo muy difícil de repetir. Espectacular como ganan estos dos en vivo...

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  2. yo tuve la decisión mucho más sencilla. en casa a cuidar de que al niño no le subiera la fiebre de 39º. vamos, que hay que ir aceptando que se van perdiendo ciertas libertades.

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