domingo, 17 de abril de 2011

Dinero + Full, Malandar, Sevilla (7-04-2011)


En los últimos meses, en Sevilla comenzamos a acostumbrarnos a una actividad frenética en lo que a conciertos se refiere. En una misma semana recibimos la visita de artistas de la talla de The Wave Pictures, The Sea & Cake, Marina Gallardo, Trisfe, McEnroe, Soledad Vélez, Niño Malalengua, Christina Rosenvinge y el concierto que nos ocupa. Si a ésto unimos la próximidad de fechas con el South Pop y que en el mes de mayo se celebrará en Sevilla el Territorios, entendemos la escasa presencia de público en alguno de estos conciertos, ya que en esta época que vivimos es muy difícil para nuestros bolsillos mantener este ritmo. Aún así, mi enhorabuena a los promotores de esta ciudad.

La noche comenzó con los sevillanos Full, que se mostraron muy correctos sobre el escenario. A pesar de esa extrema corrección y aunque su vocalista Javi Valencia posee una gran presencia escénica y una estupenda voz, 7 Meses En La Caseta Del Perro adolece de intensidad, si bien Full toca (por momentos) tangencialmente la épica, con sonidos cercanos a Muse, Maga o Vetusta Morla. Nada nuevo bajo el sol, aúnque son un grupo al que tener en cuenta y seguir sus futuros movimientos. Como curiosidad, destacar la presencia de muchas féminas entre el público, ataviadas con tacones de infarto.

A pesar de los problemas iniciales con su monitor del vocalista y guitarrista Sean Marholm y del golpe, que en un impetuoso movimiento se dió en la boca con el micrófono y que hizo que le sangrara el labio, Dinero comenzaron arrolladores, empalmando "El momento perfecto", "Que mas da" y "UU.AA. (Utópicos anónimos)" y finalizando esta espectacular terna, con Sean de rodillas sobre el escenario. Como ellos mismos afirman en su web, Dinero es un trío que suena a quinteto, a lo que yo añado a quinteto poderoso, en gran medida por el espectacular trabajo de Ekain Elorza a la batería. Después de "El fin del mundo" y "No puedo explicarlo mejor(ni quiero)", con solo de guitarra epiléptico incluido, en el que Sean se dejó caer de espaldas sobre el escenario al más puro estilo Jim Morrison, presentaron "Duelo de titanes" un nuevo tema que todavía suena verde y con falta de rodaje. Suenan los compases de "En invierno" y ya se han metido a la sala en el bolsillo. La gente comienza a bailar y a corear la letra, mientras a Sean se le escapa una sonrisa de satisfacción. Presentándola como una balada con cojones de Dinero, tocan "Tal vez" una canción que formará parte de su próximo disco, en el que trabajarán tras finalizar la gira en la que están inmersos y que llevan alargando casi dos años, a petición de sus seguidores. Con un ¡va por vosotros! que Sean reconoce llevar toda la vida deseando decir, finalizan enlazando "Vaya Panorama", "Mentiras" y "Trastorno Bipolar", para cerrar con "Saboreal", con la que Sean dice divertido que el bajsta de la banda Rubi Giménez se pone tonto. El concierto finaliza con Sean saltando del escenario, tocando entre los asistentes y agradeciendo sinceramente la entrega del público sevillano.

Dinero ofrecieron un concierto espectacular, de sonido muy contundente y en el que los miembros de la banda se mostraron muy cohesionados y rodados. Firmes candidatos al mejor directo nacional de 2011.

Wildhoney "Epic Handshakes And A Bear Hug" (Lovemonk 2011)



Comparto con Guillermo Farré, bajista de Mittens y protagonista del proyecto que nos ocupa, el amor por el infravalorado disco de The Beach Boys, Wild Honey. Al igual que ocurre con el disco de los californianos, una pieza imprescindible para entender el resto de su obra, Wildhoney nos hace comprender mejor el universo Mittens, aún entendiéndolo como un proyecto personal. Epic Handshakes And A Bear Hug rezuma sonido californiano, huele a tardes en la playa y enternece como el amor adolescente. Es un disco que brilla como el sol de ese verano eterno y que suena por encima de todo, a Brian Wilson, aunque también hay ecos de Mojave 3, The Zombies o Cowboy Junkies.

Si hay una canción en este disco que suene a Brian Wilson, esa es "Whistling Rivalry", con sus enfermizos y bellos coros y con un comienzo cuya producción nos hace recordar las grabaciones de Phil Spector. "Isabella" es una joya diminuta, una foto antigua en tonos sepia de una ternura hiriente, con esas flautas y timbres que tanto recuerdan al Pet Sounds. "Kings of tomorrow" es una delicada muestra de genialidad, una oración de una belleza infinita. Grabado y producido por el propio Guillermo y mezclado por Brad Jones en Nashville, Epic Handshakes And A Bear Hug tiene un sonido deliciosamente retro, rico en recursos, melodías y armonías vocales y repleto de bellos arreglos, donde brillan ukeleles y los delicados coros de Anita Steinberg.

Editado originariamente en 2009, Epic Handshakes And A Bear Hug ha sido reeditado en 2011 por el sello Lovemonk que lo distribuirá a nivel europeo.

Havalina "Las hojas secas" (Origami Records 2011)


En el sexto álbum de Havalina las aristas se han limado. La contundencia ha dado paso a la mordiente y la impulsividad se ha visto sustituida por la reflexión. En definitiva hay más madurez y menos soberbia que en Imperfección. En Las Hojas Secas hay continuidad en cuanto a los textos heridos y en los corazones sangrantes, estamos ante un quejido, un grito de socorro oculto tras una pose de autosuficiencia y golpeado por ritmos orientalizantes, en atmósferas cósmicas y asfixiantes.

Manuel Cabezalí vuelve a producir, mezclar y masterizar, si bien el trío ha mutado, ya que Nahúm García cede su puesto a Ignacio Celma como bajista del grupo. Ritmos oscuros y cosmopolitas nos hacen bailar en "Objetos personales", mientras que tormentas de distorsión tras el progresivo aumento de la intensidad sonora en "Las Hojas Secas", nos invitan a olvidar el dolor por la luz perdida. "Punto de reconciliación" une a su oscura y serpeante melodía, muy en la órbita de The Cure, una letra derrotista, teñida de oscura indolencia. "Mamut" es una canción repleta de sexo, de deseo sucio, de oscuras intenciones no reconocidas.

Las Hojas Secas es un disco espacial, reposado y meditado, sin sitio para la improvisación y en el que el trío madrileño sabe sacarle el máximo partido a sus instrumentos.

El Columpio Asesino "Diamantes" (Mushroom Pillow 2011)


Curtidos en mil batallas, El Columpio Asesino son un grupo de excesos. Excesos que se traducen en una amalgama de efectismo sonoro y afecciones por lo amoral, en un abanico de historias truculentas que rayando lo bizarro, son contadas sin paños calientes.

Diamantes es el cuarto disco de los pamplonicas, una historia de vicio nocturno y diversión lisérgica, en la que no cabe el corazón y solo hay abdomen y bajo vientre. Diamantes es un disco que cuenta una noche larguísima, una fiesta vivida con desenfreno donde tienen cabida la euforia y la bajona, el sexo en el baño, las drogas (MDMA y alcohol) y finalmente los remordimientos. Los excesos de los que hablábamos al comienzo.

Un zumbido distorsionado y un coro femenino nos recibe en "Perlas", dando paso a un ritmo sincopado marcado por una batería tratada, que nos comienza timidamente a hacer mover los pies. "Toro" une el punk y el baile, aglutinando potentes riffs y ritmos cadenciosos y posee uno de esos estribillos que quedará para la posteridad: "Te voy a hacer bailar toda la noche, nos vamos a dormir no quiero reproches, carretera y speed toda la noche".

Sofisticados e innovadores, Diamantes también tiene cierto regusto añejo, recordando en algunos pasajes a grupos de los ochenta como Los Nikis o Radio Futura, así "Dime que nunca lo has pensado" recuerda a "La Estatua del Jardín Botánico". La trémula "On The Floor" incita descaradamente al baile, con su compás incendiario y una vocalización que se arrastra entre tormentas de electricidad.

Diamantes es un disco profundamente reflexivo, donde hay angustia y urgencia, asfixia y claustrofobia bajo capas de superficialidad. Un punto de inflexión en la carrera de El Columpio Asesino.

Christina Rosenvinge "La Joven Dolores" (Søster/Warner, 2011)


Pocos discos nacionales han sido esperados tan ansiosamente como La Joven Dolores. Tres largos años que se han hecho eternos, desde aquel magnífico Tu Labio Superior (Søster/Warner, 2008). En lo estrictamente musical, sus seguidores de siempre queríamos comprobar si el excelente nivel demostrado por la Rosenvinge en Tu labio superior, encontraría continuidad en este disco, mientras que en otro orden de cosas sus nuevos seguidores ansiaban letras con rastros de su tormentosa historia con Nacho Vegas. Digamos que todos hemos salido satisfechos.

La Joven Dolores era el nombre del barco de madera que en los años 80 unía Ibiza con Formentera, un barco con muchísima historia, en el que han nacido niños e historias de amor. Toda una leyenda en Ibiza que se coló en el alma de la madrileña, hasta el punto de bautizar con su nombre un disco, cuyas canciones se han parido casi en su totalidad en Formentera.

La Joven Dolores es a la vez un disco oscuro y brillante, tenebroso y satinado de color, cubierto con esa fina película de polvo, marca de la casa. Un disco de autoayuda y autodestrucción, compuesto por algunas de las mejores canciones de la extensa carrera de Christina Rosenvinge y marcado por la tristeza. La historia mitológica contada en "Canción del Eco" (mi favorita del disco), tiene ecos metafóricos sobre su relación con Nacho Vegas, siendo casi susurrada con una preciosa y afectada voz y con unos inmejorables y oníricos coros. "Mi vida bajo el agua" es una canción rocosa cuyos riffs han sido sustituidos por una distorsionada línea de bajo, cadenciosa y sensual. La maravillosa "Jorge y yo", es un ejercicio de regresión a su adolescencia y un guiño a Los Planetas, quizás por aquella fallida colaboración en el último disco de los granadinos, que acabó protagonizando La Bien Querida.

La Joven Dolores es un disco sublime, de esos cuyas canciones se cuelan en tu alma convirtiéndose en una obsesión. Solo deseemos no tener que volver a esperar tres años, para degustar algo tan delicioso.